Al otro lado de la puerta verde
El lugar donde empiezan las cosas Para ti, un 22 de octubre. El sobre apareció entre el teclado y la taza. Era pequeño, azul oscuro, y tenía tu nombre escrito con una tinta que todavía parecía húmeda. Dentro había una llave y una nota: «Abre la puerta que ayer no estaba». Miraste hacia el pasillo. —Eso es bastante poco específico —dijiste. La nota añadió, con cierta impaciencia: «La verde». Ahora sí había una puerta verde. Al abrirla encontraste una habitación iluminada por el sol de última hora de la tarde, aunque fuera seguía siendo por la mañana. Alguien había dejado un pastel sobre una mesa. Una sola vela ardía en el centro; las demás estaban amontonadas junto a una caja de cerillas que decía: «Hemos preferido no hacer cálculos». Te reíste. En una estantería descansaban tres objetos: una púa de plata, un cuaderno encuadernado en rojo y un pequeño mapa doblado. Tocaste el mapa. Al otro lado de la ventana apareció una ciudad. Rozaste la púa. Desde alguna parte llegó el comienzo de un...


